miércoles, 16 de marzo de 2016

Un cambio que se hace necesario...Por Roxana Bidoglio

La necesidad de un cambio en el encuadre de trabajo de la Grafología          Por Roxana Bidoglio
                       

                                                                              Muchos son los alumnos que a diario me consultan con cierto sentimiento de frustración y/o disconformidad, producto de formaciones incompletas y/o viciadas de falencias; uno de los motivos recurrentes es que no logran integrar lo aprendido. En estos casos, mi respuesta siempre es la misma, esto se debe a que ciertos enfoques de trabajo basados estructuralmente en la escuela francesa hoy día están obsoletos.

Cuando se trata de realizar un trabajo grafológico idóneo, la escuela francesa (bien aprendida) es imprescindible para abordar un análisis descriptivo cuantitativo, y eventualmente para fundamentar el trabajo desde esta perspectiva, pero no es el encuadre que debe utilizarse como eje estructural respecto a la primera aproximación al análisis grafológico, me refiero a la observación general de la escritura en su primera aproximación. En este último caso, las observaciones deben enmarcarse bajo la perspectiva de trabajo la escuela alemana (también bien aprendida).

Hoy día la escuela francesa misma trabaja con la escuela alemana, en este sentido se hace imprescindible la actualización de los programas despojando a los mismos de contenidos y enfoques de trabajo obsoletos y también de ciertos conceptos que más que informar desinforman.
Hoy día, las Neurociencias con sus valiosos aportes científicos, nos exigen estar a altura de la circunstancias, descartando de plano las formas de trabajo y la forma de hacer análisis grafológico de la grafología de décadas pasadas, aún vigente en muchos sitios y en muchos grafólogos.

Algunas de las formas de pensamiento y forma de trabajo obsoletos son:


 - Enfoque de trabajo de recorte descriptivo, genérico y sindrómico arbitrario.

- Análisis por áreas: intelectual, volitiva, emocional, social, etc.: este enfoque es de lo más perjudicial, dado que quienes lo utilizan no logra integrar jamás lo previamente observado, y la razón de esta imposibilidad es sencillamente porque esa no es la forma de realizar el trabajo.
No es correcto informar el trabajo de esta manera.
 

El grafólogo debe saber que un área incide sobre la otra y en consecuencia la forma de definir el trabajo se encuentra en consonancia con ello. 

Pongamos un ejemplo práctico que ilustrará lo antedicho:
 
Juan llega al análisis grafológico, se le instrumenta un protocolo grafológico. De la entrevista surgen los siguientes datos referentes a su situación vital actual:

- Inestabilidad laboral, sumado a un clima laboral hostil.
- Problemas de pareja.

Lo que le ha ocasionado un estado considerable de estrés, bajo la forma de un marcado estado de ansiedad y angustia, lo que le ocasiona por momentos lagunas mentales, pérdidas de memoria, etc. 

De los datos objetivos que surgen de las observaciones técnicas realizadas sobre su escritura, más la entrevista (sin la cual sería imposible contextualizar el análisis), se desprenden las siguientes inferencias:
 
Se puede observar que el estado de estrés por el que Juan está atravesando en la actualidad ha impactado en varias áreas de su vida y en la biología de su sistema nervioso, esto hace que se exacerben rasgos obsesivos-paranoides de su personalidad (estructura), ocasionándole mayor rumiación mental e hipervigilancia defensiva), un marcado estado de ansiedad y angustia (circuitos de alarma que se encienden en forma crónica), sus preocupaciones se traducen en interferencias cognitivas, no logra pensar con claridad, tiene lagunas mentales
(atención ejecutiva-cognitiva) y dificultad en la toma de decisiones.

Las características gráficas en las que se sustentan dichas observaciones son las siguientes:
 
1)    Distribución espacial irregular, marcada arritmia gráfica, sumado a concentración espacial en grado superlativo (pensamiento rumiante, exacerbación de su componente de personalidad obsesivo), conviviendo con   presencia de lapsos de cohesión espaciales en interpalabra e interletra (lagunas mentales, episodios de dispersión y pérdidas de memoria circunstancial).
  
2)    Marcada inestabilidad en la frecuencia de los tamaños, por altura y anchura: ansiedad, angustia (sistema límbico desbordado), lo que le ocasiona a su vez estados de confusión, alterando su orden mental (el orden en sus pensamientos). Es indudable que Juan es un ser humano que vive e interactúa en lo social, sus espaciamientos desiguales lo muestran inestable e inseguro en la forma de entablar sus contactos interpersonales, y esto incluye a su círculo más íntimo.

3)    Irregularidad en las proporciones, evidenciando una leve desproporción en zona superior (exacerbación de rasgos de hipervigilancia-paranoides) y prolongamientos marcados en los trazos finales y barras de “t” (como emergente a estas dinámicas tenemos a un sujeto impulsivo, con fallas en el autocontrol producto de su inestabilidad emocional y afectiva actual). 

4)    Al comparar los escritos actuales con los de tiempos anteriores, se ha podido observar que la tensión gráfica actual se ha vuelto inestable con presencia de blanduras en plenos y en zona superior (dificultad en la autoafirmación y en la toma de decisiones).

Como hemos podido observar, un análisis grafológico idóneo es integrador, y parte de la observación general gestáltica (estructura de personalidad, tipo y componentes, dinámicas gráficas dominantes, etc.) a lo particular (dinámicas subyacentes, emergentes, rasgos, estilos emergentes).
 
Si un grafólogo no logra integrar un análisis, tenga la plena seguridad que lo que falla allí es el encuadre de trabajo.
Lo sugerido en estos casos es que busque supervisiones de profesionales idóneos que lo sepan orientar sobre una forma de trabajo responsable, ética y segura. 

Un buen desempeño profesional debe ir acompañado de una formación sólida, con un pensamiento científico, más un encuadre de trabajo idóneo, articulado siempre con las ciencias de las que se sirve y fundamenta la grafología: La neurofisiología, la psiquiatría y la psicología (entre muchas otras), en convergencia con los últimos avances de las neurociencias.

La seguridad se adquiere con una buena formación en manos de profesionales idóneos y acreditados en la disciplina, más la propia responsabilidad en la forma de trabajar (condimentos indispensables a la hora de un buen quehacer profesional), esto evitará dolores de cabeza futuros y confianza en sus propias capacidades.

                                            Prof. Roxana E. Bidoglio, Perito Grafóloga

NOTA ACCESORIA REFLEXIVA, anexa:
Lo que se cuestiona y más que cuestionar, se observa aquí, es la forma de trabajo (de hacer análisis grafológico) que gravita en torno al recorte descriptivo, que es el que orienta al alumno hacia un análisis de corte netamente descriptivo por áreas, desarticulado y sin integración del fenómeno gráfico en función del entendimiento de la personalidad y sus dinámicas propias, hablamos del encuadre de trabajo emparentado con la escuela francesa, el cual objetiva un rasgo, una característica o un género gráfico y lo informa conforme al recorte genérico de la fundamentación de determinado autor, luego, a partir de la suma de todos estos datos extrae por áreas la información referencial de las mismas, sin saber a qué le atribuye el valor (nos referimos a qué tipo de personalidad, mixtura de componentes, etc.), e inclusive desconociendo las defensas presentes en el cuadro gráfico, lo que no es un dato menor a la hora de adjudicarle un valor a ciertos rasgos o características gráficas. Tal tal como versa la directirz suprema de la grafología: "todo rasgo o característica toma un valor conforme al contexto en el que se halle inmerso”, esto significa que un rasgo o característica puede tomar un valor diferente conforme a la estructura de la personalidad (tipo de personalidad) en que se halle inmerso y dentro de la misma a sus aspectos funcionales-dimensionales, inclusive, en muchos casos, un mismo rasgo, característica o propia dinámica emergente dentro de algún género gráfico, pueden hasta tomar un valor opuesto conforme al contexto en que se halle inmerso. Es importante remarcar aquí "que un área incide e impacta sobre la otra", es muy importante que el grafólogo asuma esta premisa y la contemple dentro de sus análisis grafológicos, de otro modo, el trabajo estará mal realizado. Para el grafólogo utilizar el método francés recortado y arbitrario, como eje princial de sus análisis, representa una imposibilidad a la hora de integrar en análisis, lo que lo llevará (casi con seguridad) a errores de interpretación.  
Conclusión: con el "método" de trabajo de análisis descriptivo por áreas, el grafólogo jamás adquiere las herramientas teórico-prácticas necesarias que lo lleven a realizar un trabajo idóneo. Tal como hemos consignado en este artículo, el ejemplo citado pretendió explicar, ilustrar y ejemplificar de una forma práctica, la dificultad que presenta este tipo de encuadre de trabajo al demostrar como un área hace impacto sobre la otra, por lo que para analizar cada área es necesario conocer los aspectos estructurales y funcionales del cuadro gráfico del que emanan; es obvio que de ninguna manera refleja la complejidad del universo psicológico del ser humano, este es precisamente el "leitmotiv" del artículo, demostrar la complejidad inherente al analisis grafológico, de modo que representa solo un ejemplo de los tantos con los que nos podemos encontrar y que estarán signados (grafológicamente hablando) por la propia individualidad inherente al caso. Tampoco el artículo pretende enmarcar a la grafología dentro de un sólo método de trabajo, dado que la escuela alemana incluye a la francesa, además de ser un método abierto, cuyo enfoque de trabajo y análisis amén de ser gestáltico es esencialmente de objetivación caracterial, de personalidad y amerita para utilizarlo, el versarse en las diferentes corrientes y escuelas de las diferentes doctrinas de la psicología y la psiquiatría entre otras. 
Por último se hace necesario aclarar que describir por áreas (una vez que previamente se integraron los datos a partir de lo estructural, en tanto objetivación de datos referenciales inherentes al tipo de personalidad y dinámicas propias) no es lo cuestionado aquí, ya que no es excluyente, muchas veces el encuadre de trabajo lo amerita (Nos referimos  al informar por áreas, conforme por ejemplo a los criterios que exige la psicología cognitiva) pero este informe a la vez debe estar integrado y explicitado conforme a como un área incide sobre la otra.
              Prof. Roxana Bidoglio, Perito Grafóloga, Título Oficial