jueves, 21 de abril de 2016

REEDUCACIÓN GRÁFICA: ¿Se debe inducir a cambiar la firma como eje central de trabajo en un proceso de Reeducación Gráfica?

El sábado pasado, durante la clase final de REEDUCACIÓN GRÁFICA con el grupo de Mar del Plata se planteó una duda que los alumnos me transmitieron en sus consultas, algo que es reiterativo en distintos tipo de comunicaciones que circulan por la red y que aprovecho para aclarar en forma grupal. Se relaciona con conceptos que muchas veces articulan derivados de otras disciplinas como por ejemplo el neurocoaching, conceptos que insertados dentro de esta especialidad que es la Reeducación gráfica, carecen de fudamentación científica y que llevados a la práctica, podrían acarrear severas dificultades en las respuestas con nuestros reeducandos, en tanto podrían comprometer aspectos estrucurales, sensibles, de la psiquis del ser humano en cuestión: 

¿ES CORRECTO INSTRUMENTAR UN PROCESO DE REEDUCACIÓN GRÁFICA DESDE Y A PARTIR DE OBSERVACIONES REALIZADAS SOBRE UNA FIRMA? 


Mi respuesta es que: No estoy de acuerdo con el método que se plantea en muchas comunicaciones de cambiar la firma mediante una reeducación gráfica de la misma, si bien el fundamento de la técnica (Reeducación Gráfica) que se plantea en algunos post, podría ser ajustado al criterio neurocientífico, no encuentro correcto al planteamiento en la forma de instrumentar este proceso, ya que éste debe ser realizado bajo un encuadre de trabajo de análisis previo global y bajo una instrumentación posterior gradual, progresiva y no debe circunscribirse solo a observaciopnes realizadas sobre la firma, sino a partir de un grafoanálisis, integral, previo, muy minucioso, con un estudio acabado del tipo de personalidad que se trate, defensas presentes en el cuadro, forma de ser instrumentadas por el Yo, representantes simbólicos gráficos significativos, en tanto correspondencias con la historicidad del sujeto, tipo de progresión/regresión del cuadro, grado de compensación/descompensación del mismo, etc., lo que nos llevará al tipo de disgrafía emergente (en tanto singularidad del cuadro gráfico) y por ende a la instrumentación de un método de Reeducación Gráfica responsable.
Como vemos, la idoneidad y el conocimiento de quién plantee este tipo de trabajo es imprescindible, ya que su resultado incidirá en aspectos muy sensibles y estructurales del ser humano, por lo que considero que el abordaje con esta técnica debe ser integral, holístico, estudiando de forma previa la personalidad general y su singularidad a traves de la totalidad de sus producciones gráficas dentro de un protocolo ajustado al método de trabajo.
Debemos ser sumamente prudentes en este tipo de transmisiones, no olvidar que quienes leen este tipo de post, muchas veces no son personas versadas en la materia y podrían malinterpretar lo vertido. Por último recordar que LA FIRMA es el reflejo gráfico de la expresión más subjetiva e inconsciente de un ser humano (es análoga al árbol en el HTP) y, como tal, expresa defensas, aspectos inconscientes, representaciones simbólicas, compensaciones, etc., etc. Mi pensamiento es que nunca se debe abordar, ni circunscribir un proceso de Reedución gráfica desde y a partir de observaciones que graviten solo, a partir, y exclusivamente sobre la misma, sino desde una perspectiva estructural dinámica del contexto gráfico global (escrituras, dibujos, etc), dentro del protoloclo profesional inherente, lo que por otra parte nos va a informar sobre los aspectos caracteriales con los que tendremos que lidiar a la hora de instrumentar las ejercitaciones dentro de la dinámica de trabajo del proceso de Reeducación Gráfica. 


Un saludo afectuoso para todos.

Prof. Roxana Bidoglio, Perito Grafóloga